Un estudio del equipo del General de Massachusetts califica la molécula ARNt-Asp-GTC-3'tDR como una gran ayuda a las células renales a resistir el estrés y el daño
Un equipo de investigadores del General de Massachusetts ha centrado uno de sus nuevos estudios en un un tDR específico, denominado ARNt-Asp-GTC-3’tDR, cuya abundancia aumenta durante el estrés. Según explican los autores, el ARNt-Asp-GTC-3’tDR está presente al inicio en las células renales y aumenta en respuesta a señales de estrés relacionadas con la enfermedad en cultivos celulares y en varios modelos murinos de enfermedades renales. Además, destacan que sus niveles también son más elevados en afecciones humanas como la preeclampsia y la enfermedad renal temprana.
Más concretamente, el ARNt-Asp-GTC-3’tDR ayuda a proteger las células renales regulando un proceso crítico llamado autofagia, en el que las células descomponen y reutilizan sus propias partes. El bloqueo del ARNt-Asp-GTC-3’tDR en modelos de enfermedad renal provocó mayor daño renal, incluyendo muerte celular, inflamación y cicatrización.
Por ello, con el objetivo de comprobar si potenciar esta tDR podría ser útil, desarrollaron una forma de aumentar sus niveles en los riñones de ratones. Estos animales mostraron mayor protección renal, con menos cicatrices, inflamación y lesiones, cuando esta tDR estaba presente en niveles más altos. “También aprendimos que la singular forma plegada del tDR, llamada G-quadruplex, es esencial para su efecto protector. Esta forma le permite unirse a las proteínas que gestionan la autofagia, lo que lo convierte en un posible nuevo objetivo para el tratamiento de la enfermedad renal en el futuro”, indican.
El ARNt-Asp-GTC-3'tDR ayuda a proteger las células renales regulando un proceso crítico llamado autofagia, en el que las células descomponen y reutilizan sus propias partes
Para ello, los investigadores desarrollan una serie de herramientas que consiguen evaluar la regulación y función del nuevo ARNt-Asp-GTC-3’tDR que, tal y como reflejan los resultados, aumenta marcadamente con el estrés en diferentes tipos de células y se expresa en niveles altos al inicio en tejidos y células metabólicamente activos.
En cuanto a los principales descubrimientos, los autores apuntan a que el ARNt-Asp-GTC-3’tDR, sensible a la hipoxia, mantiene la homeostasis celular en las células renales mediante la regulación del flujo autofágico y desempeña un papel clave en la respuesta al estrés. Los niveles de ARNt-Asp-GTC-3’tDR aumentaron significativamente en modelos animales y cultivos celulares humanos, lo que mejora el flujo autofágico y protege contra la lesión celular, la inflamación y la fibrosis.
De cara al futuro, los investigadores explican que “estamos desarrollando plataformas y herramientas para estudiar el potencial terapéutico de este tDR en enfermedades renales y cardíacas”. Dispositivos que ayudarán a determinar la seguridad, durabilidad y posible toxicidad de los tratamientos. Además, los científicos están desarrollando herramientas de edición de ARN basadas en Cas13 para mejorar la expresión del tDR endógeno, una forma más eficiente de manipular esta molécula celular.
Publicado en: SaluDigital
