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La campaña encarnizada de Felipe González contra Sánchez por el desenlace de la legislatura

El campo de combate, desplegado en 2016, le dio la victoria con la abstención del PSOE ante Rajoy, previo golpe y destitución de Sánchez, ahora vuelve con la crisis de la base parlamentaria del gobierno

El campo de combate, desplegado en 2016, le dio la victoria con la abstención del PSOE ante Rajoy, previo golpe y destitución de Sánchez, ahora vuelve con la crisis de la base parlamentaria del gobier

¿Es verdad que Felipe González, como ha declarado, está en desacuerdo con la afirmación de Pedro Sánchez de que hay jueces que hacen política?

Desde luego que no. Incluso piensa que el asunto puede ser todavia mas grave. Explicaré al terminar por qué ha fingido el expresidente.

Y, entonces ¿por qué le ha atacado también en ese punto?

Porque el problema no es ese. Porque estamos en una larga batalla que empezó en 2016 y que Felipe González ganó en el corto plazo con la destitución de Sánchez y la abstención del PSOE para abrir paso al gobierno de Mariano Rajoy.

Desde el punto del felipismo, aquella era una experiencia que daría lugar a un acontecimiento: el comienzo de la cohabitación, por así decir, del PSOE con el Partido Popular.

Y en algún momento, más adelante, esa experiencia quiza pudiese pasar a la de un gobierno de gran coalición a la alemana. De manera gradual.

Pero el derrotado Sánchez sobrevivió triunfante cual Edmond Dantès, el conde de Montecristo de la novela de Dumas y Maquet, y se hizo con las riendas del PSOE y más tarde con el Gobierno.

Se reproducía, paradójicamente, a grandes rasgos y con brocha gorda, la historia de Felipe González quien en 1979 dimitió como secretario general porque el Congreso del partido había rechazado en mayo de aquel año abandonar el marxismo como seña de identidad, segun la pretensión de González.

Y en octubre retornaba con un congreso extraordinario que, en efecto, enterraba la referencia explícita al marxismo.

Sánchez, a su vez, fue derrocado por sus adversarios y con su cabeza en bandeja de plata el PSOE facilitó el gobierno del PP de M.Rajoy (según los Papeles de Bárcenas).

Una situación inédita que iba a anunciar otros escenarios igualmente iinéditos después.

El triunfo de la moción de censura de Sánchez, la primera victoriosa, y la caída de Rajoy sería una de esas escenas.

Quizá González no lo supiera exactamente, pero él había empezado en 2016 una batalla avant la lettre contra el sanchismo, esto es, antes de que nadie se percatara del fenómeno como tal, que resultó propulsado por la leyenda de su retorno contra una coalición de fuerzas muy poderosas.

Y, entre ellas, el felipismo.

González, que habia extirpado el marxismo en el PSOE, pues, se embarcó en una nueva tarea: desterrar el Sanchismo.

González creyó que las campanas habían sonado por Sánchez el 23 de julio de 2025.

Sobreestimó a Feijóo y volvió a subestimar a Sánchez, quien otra vez, como una liebre, se alzó con el gobierno reuniendo una heterogénea y frágil base de apoyo parlamentario.

¿Cómo continuó González su combate con Sánchez?

Saliendo periódicamente al quite de sus políticas tal como había ridiculizado en 2018 y 2019 “el camarote de los hermanos Marx” o el “Frankenstein”, expresión inspirada en Alfredo Pérez Rubalcaba para definir a Pedro Sánchez & Pablo Iglesias.

Y cultivando sus relaciones con la derecha que él tiene para sí como civilizada.

El PP de Feijóo y de Moreno Bonilla -sin descuidar la buena vecindad con Aznar y Rajoy.

Se ha ido convirtiendo, en sus múltiples relaciones con empresarios poderosos y medios de comunicación, en un pivote respecto del cual se mueven fuerzas en el interior del PSOE y en el PP y en la sociedad.

Eso explica sus constantes apariciones mediáticas en medios controlados por la derecha, que le abre los micrófonos y las cámaras para disparar sobre el sanchismo, considerandole un cañón Berta.

No se trata de que se le siga, como tal, en el seno del PSOE. Esta no es la cuestión, aunque desde luego hay dirigentes que le sigue siendo fiel.

No. González se eleva por encima de los partidos.

Ha construido un bonapartismo felipista que quiere dar una respuesta a la crisis del bopartidismo clásico.

El último combate está en curso. La apuesta a una eventual caída de Sánchez –debe dimitir o convocar elecciones afirma González en coincidencia con el PP y Vox- o una derrota cuando se celebren las elecciones.

Si ese es el caso, y si el PP gana, González quiere llevar al PSOE nuevamente a la abstención.

Para ello le está preparando con su participación en la vida mediática.

Esta vez con el argumento de que que pueda gobernar en solitario sin estar obligado a coaligarse con Vox.

He dejado para el final por qué González está impostando su desacuerdo con Sánchez sobre los jueces y la política.

La actuación política de la judicatura es una evidencia que un político que la ha experimentado cuando era jefe de gobierno no puede negar.

En abril de 1997, un año después de abandonar La Moncloa, el secretario general del PSOE atacó despiadadamente a los jueces en declaraciones asu grupo parlamentario y en una entrevidta con TV3.

“También hay jueces, son pocos afortunadamente que como mínimo son unosdescerebrados. Como mínimo. Y a veces son algo más y yo tengo la libertad y laresponsabilidad de advertir que hay cosas que no funcionan bien y como soy autónomo políticamente tengo que decir que eso es así. No estoy juzgando a los jueces. Estoy diciendo lo que está ocurriendo fuera estrictamente del ámbito de la justicia, la presión que ejercen sistemáticamente casi como un sindicato”, declaró, insinuando claramente durante la entrevista a uno de los jueces a los que se estaba refiriendo.

Sánchez, por su parte, se limitó a decir durante la entrevista en TVE que hay “políticos que hacen justicia y jueces que hacen política”.

¿Hay diferencia entre los jueces que “sufrieron” González, y José Luis Rodríguez Zapatero, con la que “sufre” Sánchez?

La hay: los ataques contra ellos desde la judicatura fue en gran parte políticos, dirigidos a implicarles (GAL y ETA, respectivamente) mientras que en el caso de Sánchez tienen como blanco fundamental a su familia directa y su familia política.

Información publicada en El Periódico.

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