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Víctimas de Franco plantan cara a Tellado: "Banalizar el dolor de quienes buscan a sus seres queridos es indigno"

Familiares de víctimas de la dictadura exigen una disculpa oficial por parte del secretario general del PP, después de hablar de "cavar una fosa para los restos" del Gobierno de Sánchez.

«Este puede ser el último curso político de este gobierno. El último. Aquí podemos empezar a cavar la fosa donde reposarán los restos de un gobierno que nunca debería haber existido en nuestro país». Con estas palabras intervenía el pasado sábado el secretario general del Partido Popular, Migel Tellado, en un acto de la formación en la capital navarra, Pamplona. Las reacciones políticas no se hicieron esperar. Todos los partidos a la izquierda del hemiciclo -desde el PSOE, pasando por Sumar, hasta Izquierda Unida o Podemos- salieron en tromba a las pocas horas a reprobarlas con efusividad. «Un insulto a los miles de españoles cuyos familiares yacieron o yacen aún en una fosa. Una apelación encubierta a la violencia. Un cuestionamiento de la democracia», enumeraba el presidente, Pedro Sánchez, a través de su cuenta de X.

Una condena a la que se han sumado otros miembros de su partido. Como la viceprimera ministra, María Jesús Montero: «Qué grado de miseria moral hay que tener para pronunciar estas palabras y más en un país con tantos muertos en las cunetas». También otros miembros del Ejecutivo, como la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, o el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy. «Tellado debe pedir perdón y dimitir por unas declaraciones intolerables, premeditadas para hacer daño», defendía este segundo.

Pero… ¿alguien ha preguntado a los verdaderos afectados por estas declaraciones, las víctimas de la dictadura y sus familias? «Banalizar el sufrimiento de miles de familias que buscan en fosas comunes a sus seres queridos es llevar la acción política a un lugar completamente indigno», condensa Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) y nieto del primer desaparecido republicano identificado genéticamente. «No es una casualidad el lenguaje elegido, ni en este momento ni en ese lugar», añade tajante el sociólogo y periodista.

«Que se haga justicia»

 

"Estos cuerpos son la prueba de que, durante la dictadura se cometieron crímenes de lesa humanidad"

Tina Merino Presidenta de AFAMEVVA

Seres queridos con nombres, con historias. Como las de las hermanas Tomasa y Petra Tena Nieto. «Mis tías, las dos hermanas mayores de mi madre», aclara Merino. La primera tenía entonces 33 años; la segunda, tan solo 24. «Además estaba embarazada», continúa la activista por la memoria. «A ninguna se le aplicó el bando de guerra. Pasaron por prisión, donde las raparon y las asesinaron. De ninguna conocemos su ubicación», se lamenta la sobrina de las víctimas. «Suponemos que estarán en la fosa del pueblo, de Villanueva de la Serena, pero no tenemos ninguna certidumbre al respecto». No solo fueron ellas. «También su hermano Antonio, que era teniente del ejército republicano y fue a parar a la fosa que hay en la ciudad de Badajoz. Y el marido de Tomasa, Pedro Antonio. A este último sí le aplicaron un bando de guerra cuando regresó al pueblo, en el año 1940, y prevemos que estará también en Villanueva», refiere la historiadora.

Siguen buscándolos. «De vez en cuando conseguimos que abran la fosa. En 2016, logramos identificar y entregar los restos a sus familiares de cuatro personas del pueblo. En 2022, sacamos a otras seis. El año pasado, a otras ocho. Este año, el 15 de septiembre, empezamos de nuevo con las exhumaciones», desarrolla Merino. En una fosa donde contabilizan hasta 306 víctimas. «Son los nombres de vecinos asesinados que tenemos inscritos en el memorial, a pie de fosa. Pero recientemente nos han llegado unos diez casos más», refiere la investigadora. En medio de unas labores de identificación que avanzan a cuentagotas, con poco respaldo institucional.

Una amenaza que duele, que profundiza la herida. «Mi madre me llamó seriamente tocada, diciéndome que se sentía denigrada», asegura. No es para menos. Su tío, José Antonio Marco de Viedma, fue fusilado el 2 de septiembre de 1936, mes y pico después del golpe de Estado, frente a las tapias del cementerio de Calatayud, en Zaragoza. Y, posteriormente trasladado al Valle de los Caídos. «De sus caídos, como yo le llamo. Los nuestros no cayeron, les asesinaron», subraya la activista. Desde entonces, siguen intentando localizarlo. «El Estado español, medio siglo después, sigue siendo incapaz de reparar mínimamente a nuestras familias. No estoy hablando ya de justicia en los tribunales o de la devolución de patrimonio. Me refiero a entregarnos los restos de nuestros seres queridos. A permitirnos darles un tratamiento digno a personas asesinadas por su adherencia a un régimen legítimo, democrático y legal«, reivindica Navarro.

¿Lapsus o mala intención?

En cualquier caso, no quedan especialmente bien. «Si es premeditado es peligroso por lo que se dice abiertamente y por esa facilidad para jugar semánticamente como el dolor de la gente», aprecia Carlos Entenza, politólogo, jurista y codirector de Ideas en Guerra. «Pero si lo leemos como un error o una especie de lapsus, como lo han intentado hacer pasar desde la propia formación, casi que es peor», amplía el jurista. «Significaría que el principal partido de la oposición no tiene en mente ni el recuerdo ni el simbolismo del dolor de la dictadura«, completa Entenza. Que tenemos una derecha -remarca el politólogo- que no ha sabido hacer sus deberes democráticos y que insiste en negar su propia historia.

"La mejor forma de indignarse sería garantizar verdad, justicia y reparación para las víctimas"

Emilio Silva Presidente de la ARMH

 

Publicado en: Público

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