Esta semana han desfilado por el juicio de la operación Kitchen contra la cúpula del Ministerio del Interior de Mariano Rajoy once policías y tres ex altos mandos policiales. Si bien han constatado los seguimientos a Rosalía Iglesias, la esposa de Luis Bárcenas, extesorero del PP, y el volcado del móvil y otros dispositivos de este, han querido subrayar un pretendido carácter lícito de los operativos de vigilancia, y en todo caso, han señalado al comisario Enrique García Castaño, exento de responsabilidad penal por su grave estado de salud, como el responsable de la orden de espiar al entorno de Bárcenas en busca de testaferros y de dinero en el marco de la investigación que llevaba a cabo la UDEF sobre la contabilidad en b del PP, han indicado los agentes.
Esta es la versión del comisario Mariano Hervás, que en 2013 era el número dos de la Unidad Central de Apoyo Operativo, dirigida entonces por García Castaño. En el juicio, donde ha comparecido como testigo, ha asegurado que al regresar de vacaciones, a finales de julio de 2013, se encontró con una operación en marcha de vigilancia de la esposa de Bárcenas. «Creo que fue una orden directa del DAO [máximo rango en la Policía; en ese momento, Eugenio Pino, enjuiciado]», ha dicho.
Hervás, que asumió el control de la operación, reconoce que fue «una vigilancia intensa por la cantidad de personas que había alrededor de la señora [Rosalía Iglesias]», pero, por otro lado, le resta importancia: «No era un operativo relevante». De hecho, ha indicado que levantó el servicio dos o tres días porque llegó otro servicio al que consideró más importante.
Según ha manifestado, fue su superior, García Castaño, quien le explicó que había que seguir a los Bárcenas en busca de pistas sobre el dinero. Y esta tesis es la que han seguido los agentes que realizaron los seguimientos: indicar que creían que era una operación legal en el marco de la investigación del caso Gürtel.
Sin perjuicio para la causa pública
Antes que Hervás, compareció en el juicio Enrique Barón, ex jefe de la Comisaría General de Información, superior en aquellos momentos de Enrique García Castaño. De este ha dicho que le reportaba a él «salvo en este caso» por la operación Kitchen, de la que Barón siempre ha manifestado su desconocimiento. Pero ahora en el juicio ha declarado algo importante sin que nadie se lo preguntara, por cierto.
Antes de abandonar la Sala, el pasado martes, Barón afirmó que rectificaba lo dicho en instrucción y que considera ahora que no hubo perjuicio para los intereses públicos por el hecho de que 70 agentes participaran en los seguimientos a los Bárcenas, entre 2013 y 2015. «Dije que la participación de 70 agentes significaba bloquear la unidad, pero ahora quiero aclarar que no hubo perjuicio para la causa pública, ni para la Comisaria General, porque eran funcionarios que estaban libres de servicio o alertados por si surgía un servicio. A mí nadie me dijo que faltaban empleados para nuestros trabajos, del área antiterrorista».
Tras esa declaración, que marca una nueva línea en el caso Kitchen en relación a desinflar los supuestos perjuicios para la ciudadanía por destinar activos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a fines particulares del Partido Popular, las partes han preguntado a los agentes de la UCAO que participaron en el operativo por la situación concreta de los policías destinados al mismo.
Tres fases del Área de Seguimiento
Así, un policía que fue inspector jefe de grupo del Área Especial de Seguimientos de la UCAO ha explicado por videoconferencia que los agentes de dicho área rotan en tres fases: una primera, cuando están trabajando, la mayor parte de las veces, fuera de Madrid; una segunda, de descanso; y una tercera, en formación continúa, que es cuando, antes de partir a una misión, hacen cursos de formación tecnológica, por ejemplo, o revisan operaciones para detectar errores.
Este testigo ha contestado claramente a la pregunta del fiscal: «¿Los agentes con los que usted contaba para ese servicio en qué situación estaban?» Y ha respondido: «Estaban disponibles para trabajar». Sin embargo, la presidenta de la Sala ha forzado una aclaración y el testigo ha acabado diciendo que «estaban en trabajos de oficina o en descanso o en formación».
Los fondos reservados
Enrique Barón ha ratificado que mientras se produjo la llamada operación Kitchen él fue ajeno a aquel operativo policial, del que constan numerosos informes de vigilancia al entorno de Rosalía Iglesias aportados a la causa. Respecto a los fondos reservados con los que se pagó al confidente Sergio Ríos ha dicho que él desconoció ese asunto, y que se hizo al margen del conducto oficial. Barón ha dicho que «el que firmaba el visto bueno de los fondos era yo», en el sentido de que le «puentearon».
Por su parte, el que fue en aquel momento jefe del Área Especial de Seguimiento, Francisco González, que dirigió el operativo, ha declarado que «era obvio, notorio que Bárcenas estaba siendo investigado por la UDEF», para apuntalar la idea de que no tenía razón para dudar de que la operación fue legal.
El ex tesorero Bárcenas había ingresado en prisión preventiva el 27 de junio de 2013 por la investigación sobre la caja b del PP. Los objetivos de la operación Kitchen eran arrebatarle todas las pruebas que guardara sobre la contabilidad opaca del partido para que no llegara a la justicia.
El clonado del móvil de Bárcenas
Dos agentes del Grupo Operativo de Captación de Información de la Comisaría General de Información han confirmado en el juicio que llevaron a cabo el volcado de un iphone y un ipad de Bárcenas, y de un tercer dispositivo también, del que dicen no acordarse, en octubre de 2013 en una cafetería Vips de Madrid. El contenido del clonado lo entregaron a Enrique García Castaño, según han dicho.
El agente que efectuó el clonado ha explicado que su jefe le sacó literalmente de un curso que estaba haciendo para pasar a recogerlo urgentemente e ir al Vips, donde García Castaño llegó con el confidente Sergio Ríos, que les entregó los dispositivos. Este agente ha dicho que aquella fue la primera vez que veía que un comisario se personaba con un confidente con los dispositivos para clonar.
Publicado en: Público

